La Cebra, un texto dramático.
SALVADOR LEMIS.

CONTINUACIÓN (2/3)...

CÁMARA NEGRA: LAS PATRULLAS EMPRENDEN VUELO.  PRENDEN LA SIRENA ESPECIAL QUE AVISA QUE PORTAN CRIMINALES PELIGROSÍSIMOS. SACAN SUS GARRAS Y PLANEAN COMO CERNÍCALOS O AZORES. ENCUENTRAN A SU PASO UNAS PALOMAS BASTANTE BOBALICONAS Y LES TROZAN EL PESCUEZO. SIGUEN SU RUTA HASTA LA ESTACIÓN. CONTEMPLAN UN BELLO DESFILE DE GENTE, ABAJO, CERCA DEL CENTRO DE LA TIERRA.

RAYA NEGRA X

Momia... ¡Mire, cuántos banderines!

Papá... Las banderas me dan urticaria.

Momia... No sabe lo que dice.

Papá... ¡Viva el primero de mayo!

Momia... ¡Que viva!

Papá... Siempre quise ver los tanques de guerra desde aquí arriba. Era mi sueño guajiro.

Momia... Nunca es tarde, ya ve.

Papá... ¿Usted también está muerto?

Momia... Sí. Este es mi duodécimo desfile. Cada año me sacan y me traen aquí. Es bueno, después de todo. Allá en el cementerio Colón hace mucho calor. Mucho mármol, mucho mármol.

Papá... Cuando era estudiante me iba a repasar allá, entre los cipreses.

Momia... ¡Qué tiempos! (Pausa.) Oiga, a usted lo han maquillado muy bien.

Papá... Gracias.

Momia... Quizá le pusieron demasiado colorete por aquí. A ver, le quito un poco con mi venda.

Papá... Gracias. ¿No tiene un espejito?

Momia... No.

Papá... Quiero que mi familia se sienta orgullosa cuando me vea por televisión.

Momia... ¿Tienen televisor en colores?

Papá... Sí, me lo gané. También una lavadora. Rusa. A mi mujer le encanta. Así no se echa a perder las manos.

Momia... ¿No vienen al desfile?

Papá... No, ¡qué va! Pertenecen a la generación de haraganes. El primero de mayo no se hizo para ellos.

Momia... Pues le diré un secreto: en vida no me gustaban las aglomeraciones, los molotes, todo eso.

Papá... ¡Qué me cuenta!

Momia... Era bastante apático.

Papá... Sshhh, no diga eso aquí.

Momia... No me importa. Ya qué van a poder hacerme.

Papá... Eso sí es verdad.

Momia... (Mira y agita una banderita.) ¡Qué derechitos van! ¡Cualquiera diría que llevan una bayoneta metida en el culo!, ¿verdad?

Papá... Sí, eso es entrenamiento.

Momia... ¿Quiere una banderita? Tengo muchas. Por si se rompen con el viento.

Papá... Bueno. (La toma.) Gracias. ¿De dónde es ésta?

Momia... No sé.

Papá... ¿Egipto?

Momia... No sé. Creo que es de una provincia rusa.

Papá... Ah... Está bonita.

Momia... Me alegra que le guste. Después la guarda y la usa el año que viene. Sólo que fíjese antes y pregunte.

Papá... ¿Por qué?

Momia... No vaya a ser que hayan roto relaciones con ese lugar y sean considerados enemigos.

Papá... Ah, qué bueno que me dice.

Momia... Para eso estamos, camarada.

Papá... ¡Mire, ya se acercan las cuadrillas de aviones!

Momia... ¡Qué orgullo!, ¡pacíficas bandadas de palomas! ¡Agite, agite su banderita, para que lo vean desde el cielo!

CÁMARA NEGRA: PASA UNA CUADRILLA DE AVIONES Y OTRA Y OTRA. DETRÁS, COMO SI SE HUBIERA PUESTO DE ACUERDO, PASA UNA CUADRILLA DE AURAS TIÑOSAS, AVES CARROÑERAS. CAGAN PERLAS Y CLAVELES ROJOS Y LA GENTE SE MATA ABAJO POR COGERLOS Y GUARDARLOS DE RECUERDO EN UNA CAJITA.

RAYA BLANCA XI

Mino... ¡Uma! ¡¿Qué tú haces aquí?! ¿Redada?

Uma... Me cogieron saliendo de un Hotel.

Policía... Esperen aquí.

Uma... ¿Y ése quién es? ¿Un gringo?

Mino... Vincent Van Gogh en persona.

Uma... Mucho gusto. ¿El pintor?

Van Gogh... Enchanté.

Uma... Coño, la ciudad se está llenando de gente famosa. Es una plaga.

Mino... Es un vacilón.

Uma... Está feísimo. ¿Y tiene mucha plata?

Mino... Creo que sólo ha vendido un cuadro.

Uma... Pero le dio para llegar hasta acá.

Van Gogh... Los paquetes por tres días. Son muy baratos.

Uma... Vaya. Ojalá fuera viceversa.

Mino... Anoche soñé que te matabas, Uma.

Uma... Dios te oiga.

Vang Gogh... ¿No están nerviosos? Yo ya no tengo uñas.

Uma... Esto es rutina.

Mino... Rutina para ellos, rutina para nosotros.

Uma... Ahá.

Mino... Al principio me deprimía. Hasta lloraba, fíjate.

Policía... (Devuelve el pasaporte y el carné.) Ya pueden irse.

Mino... Fichados.

Van Gogh... Muchas gracias, señor oficial.

Policía... Que disfrute su estancia en la isla más bella del mundo, señor.

Uma... Usted también, oficial.

Policía... Eh. Se van ellos. Usted se queda.

Uma... Mis vacaciones se alargan.

Mino... Pásala bien, Uma.

Uma... Chao, Mino. Chao, Van. Un día me desnudo para que me pintes.

Van Gogh... Fräulein, sehen.

Policía... ¡Hey! Ojo. Se me van por rumbos distintos. Tú, joven, por la izquierda. Y usted, pelirrojo, por la derecha. (Salen.)

Uma... ¡Coño! ¡No le pregunté por qué se cortó la oreja!

CÁMARA NEGRA: EL POLICÍA SE LE ACERCA A LA MULATA POR DETRÁS Y COMIENZA A RESTREGARSE CONTRA SUS NALGAS, SIN HABLAR. ELLA LE DA UN EMPUJÓN Y EL POLICIA SE CAE. SE PONE DE PIE, LA AGARRA POR EL BRAZO Y SE LA LLEVA VIOLENTAMENTE.

RAYA NEGRA XII

Papá... Mino me dijo que viniera a verte.

Mamá... No te despediste.

Papá... Vieja, no me dio tiempo. ¿Nunca te ha pasado una Mercedes Benz por arriba?

Mamá... No. Me imagino.

Papá... Quería pedirte un favor.

Mamá... ¿Tenías algún pendiente aparte de despedirte?

Papá...No me trates mal.

Mamá... No. Si estoy contentísima de que te hayas muerto.

Papá... Tampoco te pongas cínica.

Mamá... Bueno. Perdona. Ya no tienes por qué aguantarme. ¿Qué quieres? ¿Se trata de Mino?

Papá... No. No es Mino.

Mamá... Entonces...

Papá... Se trata de mí. Un favor.

Mamá... Suéltalo.

Papá... ¿Puedo venir para acá?

Mamá... ¿Qué? ¡Pero si acabas de morirte!

Papá... Es que... que en el cementerio no hay lugar.

Mamá... ¿Pretendes venirte a vivir acá?

Papá... Eso si tú quieres.

Mamá... ¡Pero no vas a dormir conmigo! ¡Ni muerta me acuesto con un muerto!

Papá... Dormiré en el sofá.

Mamá... Está roto. El relleno. Los muelles. Se te van a clavar en las costillas.

Papá... Aguantaré.

Mamá... Mejor duerme con Mino. Si quieres hablo con él.

Papá... Bueno.

Mamá... Me siento tan sola.

Papá... Pero no quieres dormir conmigo.

Mamá... ¿Cómo se siente?

Papá... ¿Dónde?

Mamá... Ahí, en la Muerte.

Papá... Igual.

Mamá... ¿Igual?

Papá... Es la intemperie.

Mamá... Vaya.

Papá... Pero tú no quieres que sigamos durmiendo juntos.

Mamá... Y dale con lo mismo. Duerme con Mino. Total. Él no viene todas las noches.

Papá... ¿Me das un beso?

Mamá... Sí. A ver si se me quita esta puñetera soledad.

Papá... Mi amor. (Se abrazan.)

Mamá... Hacía años que no me decías “mi amor”.

Papá... Un poco tarde.

Mamá... Espera, te quito un poco de sangre seca de aquí. Creo que te maquillaron un poco exagerado. Pareces un monigote de Carnaval. (Lo limpia con saliva y el paño de la cocina. Pausa.) Vaya, ¿y ahora? Te has quedado mudo.

Papá... No teníamos que haber tenido a Mino. Yo no sabía de qué se trataba esto.

Mamá... ¿Qué cosa?

Papá... Pues..., la vida.

Mamá... Ya ves. Tú no me dejaste hacerme el aborto.

Papá... Perdona, mi amor.

Mamá... No, no, perdóname tú. Dime qué más puedo hacer por ti.

Papá... Allí arriba me pones un vaso de agua fresca. Cámbialo todos los días. ¡Ah, y flores violeta! Trata de que sean de color violeta. Me reconfortan. Amarillas no. Que significan indiferencia.

Mamá... Bueno. (Pausa.) Pero, ¿de dónde voy a sacar flores violetas aquí?

Papá... (Sonríe.) Es verdad. Qué bruto.

Mamá... Pero te las hago de papel. Ya ves. Todo tiene solución.

Papá... Sí, sí, todo. Menos la muerte.

CÁMARA NEGRA: PAPÁ Y MAMÁ SE BESAN APASIONADAMENTE. CAE UN TELÓN DE FONDO Y LA GENTE APLAUDE. ELLOS SE SORPRENDEN. UNA NIÑA CON UNIFORME LES TIRA UN RAMO DE VIOLETAS AFRICANAS.

RAYA BLANCA XIII

Uma... ¡Mino! ¿Tan temprano? ¿Qué quieres?

Mino... ¡Estás con alguien! ¿Otro italiano?

Uma... No quiso irse para su Hotel anoche. No entiendo nada; están en un cinco estrellas y prefieren mi cuchitril apestoso.

Mino... Lávate la cara, por lo menos.

Uma... ¿Quieres café?

Mino... ¿Agua de medias?

Uma... Café de verdad. Área dólar.

Mino... Si no es molestia.

Hemingway... (Sale en calzoncillos y zapatillas.)Hello! Oh, my head!

Mino... ¿Y ese viejo?

Uma... Casi no se le para.

Mino... ¿Qué hay, viejo?

Hemingway... Hi!

Uma... Se llama Hemingway. Ernst.

Hemingway... Hi!

Mino... Está loco. Are you crazy, man?

Hemingway... A little.

Uma... Te lo dije.

Hemingway... Oh, Cuban coffee! (Bebe y se escuchan los sorbos.)

Mino... ¿Es maricón? Me mira más raro...

Uma... Tremendo machista. ¿No te has leído sus novelas?

Mino... He oído.

Uma... Te voy a prestar El viejo y el mar. Sucede aquí.

Mino... ¿Tiene dibujitos, ilustraciones, fotos, algo?

Uma... No. Pero es de tiburones.

Mino... Mister Hemingway, ¿qué hace aquí?

Uma... No entiende. Es un “salao”. Se quiere comprar una finca aquí.

Mino... Pobrecito.

Uma... (Busca un libro.) Ernestico, papá, mi alma. ¿Le dedicas este book a mi amigo? Mino, Mino, se llama. Book for him, darling.

Hemingway... The old man and the sea, ok.

Mino... No te hubieses molestado. Estos viejos me dan vómito.

Uma... Hoy estás insoportable. Sonríele, para que te ponga algo bonito.

Mino... Ok. (Toma el libro, se le cae y lo recoge. Sonríe.) Thank you, guy. (Lee.)“With love and hope”.Vaya, ¿no te dije que era medio maricón? “Con amor y esperanza”. Eso suena a invitación de singadera. ¡Y para colmo no usa desodorante! (Uma ríe.)

Hemingway... Oh, my head! What a pain, dear! (Sale.)

Mino... ¡Bienvenido al club, papá Hemingway!

Uma... ¿Ya te ibas, Mino? Me urge aquello.

Mino... ¿Dónde está?

Uma... Aquí. Es el manuscrito. Se llama Las nieves del Kilimanjaro. Se lo saqué anoche. Sin problemas. ¡Toma! Hay un coleccionista interesado. Una pájara vieja. De Puentes Grandes.

Mino... Ok.

Uma... Y si quieres le vendes también el que te autografió.

Mino... ¡Por supuesto!

Uma... Léetelo por arribita, por si un día te pregunta, ¿no?

Mino... Chao.

Uma... Un beso.

Mino... ¿Con lengua incluida?

Uma... Sí. (Se besan.)

Mino... (Escupe.) Te dejó sabor a cucaracha. Cochina.

Uma... Mira, salpicaste tu libro de saliva. Cochino.

Mino... A cucaracha Premio Nobel. (Sale.)

RAYA NEGRA XIV

Papá... ¿Cómo está, vecina?

Vecina... Ahí. Ya me ve. A hacer cola. Llegaron las papas.

Papá... ¿Y el reuma? ¿La artritis?

Vecina... Mejor. Voy llevándola en hombros, como se dice.

Papá... No lo parece. Se ve usted más saludable que antes.

Vecina... Ay, me enteré de lo que le pasó. ¡Qué bueno que todavía esté entre nosotros! Aunque sea así.

Papá... Sí, eso suena bien.

Vecina... ¿Y sabe si uno se descarna?

Papá... ¿Cómo dice?

Vecina... Sí, si se queda en el puro pellejo.

Papá... No dan detalles. Hay que esperar.

Vecina... Dicen que el cabello sigue creciendo.

Papá... Fíjese que sí. Yo me afeité esta mañana. Una cuchilla vieja; ¿puede creer que me dolió? No se libra uno.

Vecina... Yo, por si acaso, estoy pagando ¾ ¡desde hace treinta años! ¾ una tumba pequeña cerca del pozo. Nada del otro mundo, ¿me entiende? Me aterra la idea de quedarme así como usted. ¡Una nunca sabe!

Papá... No cambia, Cachita, no cambia. Siempre tan sincera.

Vecina... Ay, si yo digo que lo primero en la vida es el sentido de la verdad.

Papá... El sentido del chisme, querrá decir.

Vecina... (Ríe.) Picarón.

Papá... Vieja desgraciada, por su culpa me sacaron del trabajo, por su puñetera costumbre de andar diciendo lo que no debía. ¿A quién coño le importaba que yo tuviera una cebra en el apartamento, a ver?

Vecina... ¿Cómo dice?

Papá... ¡No se haga la mosca muerta! ¡Vieja imbécil! ¡Chivata de mierda!

Vecina... Con permiso.

Papá... No, no, no. Ahora se queda aquí, en medio de este pasillo y me oye unas cuantas verdades...

Vecina... Voy a pedir auxilio. Voy a pedir auxilio.

Papá... ¿No fue usted la que se puso a decir por todo el barrio que mi hijo Mino era maricón?

Vecina... ¿Yooo? Jamás. Usted está confundido.

Papá... ¡Bruja!

Vecina... Con per...

Papá... ¡Váyase, descarada! ¡Váyase a contar cómo regresé de ultratumba para insultarla!

Vecina... Loco. Usted está loco.

Papá... No más que usted, vieja desgraciada. ¿Y no dijo también que a mi mujer la botaron de la Universidad por las cosas que enseñaba? ¡Lo regó como pólvora! ¡Rompe familias!

Vecina... (Se persigna.) Virgencita de la Caridad del Cobre.

Papá... ¿No era atea?

Vecina... ¡Auxilio!

Papá... Y esta noche le voy a halar las patas, así que duerma en cuclillas.

Vecina... ¡Ay!

CÁMARA NEGRA: TODOS LOS VECINOS SACAN LA CABEZA POR MIL PUERTAS Y VENTANAS CLAVETEADAS. VUELVEN A METERSE Y A CERRARLAS SUAVEMENTE, COMO QUIEN NO QUIERE LA COSA.

RAYA BLANCA XV

Mono... ¿Te gustó?

Mino... Me dolió, coño, dijiste que no me iba a doler.

Mono... Siento mucho tenerla tan gorda, lo siento mucho.

Mino... ¡Ja! Más lo sentí yo. Eché sangre. Me asusté.

Mono... Es normal.

Mino... Ahora me arde.

Mono... Se te quitará, cobarde. Toma, esta crema alivia.

Mino... (Se pone.) Arde más.

Mono... Te anestesia. Espera un poquitico. Contiene Lidocaína.

Mino... Ya puedo respirar.

Mono... ¿Ves?

Mino... Vaya.

Mono... Tenías telarañas. ¿Te gustó?

Mino...  Sí.

Mono... ¿Mucho?

Mino... Bastante como para no repetirlo en diez años.

Mono... En menos de diez años se acaba el mundo. Ya lo oíste en el discurso.

Mino... Yo no oigo discursos.

Mono... Lo dijo Nostradamus.

Mino... Nostradamus era mitómano.

Mono... ¿Cómo tú?

Mino... Como todos aquí.

Mono... ¿Naciste así?

Mino... ¿Así cómo?

Mono... Que te guste esto.

Mino. No. Lo hago por rebeldía. Tal vez.

Mono... Mira, se me está parando otra vez. ¿Lo hacemos again?

Mino... Bueno. Caliéntame. Pásame la revista llena de rubias.

Mono... ¿Ésa o la de los negros?

Mino... Cualquiera. Cualquiera.

CÁMARA NEGRA: UN FULGOR AZULADO RELAMPAGUEA EN TODO EL EDIFICIO Y LA GENTE QUE PASA POR LA CALLE SE PERSIGNA.

RAYA NEGRA XVI

Mino... Hola, cebra.

Cebra... Hola, Mino.

Mino... Mira, llené la mochila de hierba.

Cebra... Uhm, se ve apetitosa.

Mino... No rebuznes. Te van a oír las vecinas. Ya sabes. Traen a Sanidad y todo se jodió. 

Cebra... No. No. Manifestaré mi emoción de otra manera, entonces.

Mino... Come, cebra.

Cebra... (Traga.) Está buena.

Mino... Está fresca. Es de los alrededores de una Embajada.

Cebra... Ah, por eso.

Mino... Vaya.

Cebra... ¿Estás deprimido?

Mino... Algo.

Cebra... A mí no me engañas. Puedo tener forma de burro, pero no me engañas.

Mino... Es por el puñetero calor.

Cebra... No es eso.

Mino... Estoy ajeno.

Cebra... ¿Es por Uma o por Mono?

Mino... Por todo. Hoy me pidieron identificación siete puñeteras veces. ¡Siete!

Cebra... Es número mágico.

Mino... La magia no existe.

Cebra... Claro que sí. La magia eres tú. La magia va contigo. En tu mochila, en tus tennis, en tus orejas, en...

Mino... No me vas a convencer. Eso es pura mierda.

Cebra... ¡Uhh, de verdad estás “salao”!

Mino... Resingao.

Cebra... Aparte.

Mino... ¿Ya te echaste toda la hierba?

Cebra... Como rápido.

Mino... No dejaste ni una brizna. ¡Qué bestia!

Cebra... Tenía hambre, ¿qué tú quieres? Tu papá no me trajo nada del Zoológico. Dice que nada más llevaron cabecitas de conejo. Para los carnívoros.

Mino... Vaya.

Cebra... Los herbívoros tienen dónde pastar. Se supone.

Mino... No te quejes, cebra. Estás mejor aquí en el apartamento, ¿o no?

Cebra... No me puedo quejar.

Mino... ¿Qué rebuznas ahí?

Cebra... Sueño despierta. Aquí puedo hacerlo. Sueño despierta.

Mino... Como yo.

Cebra... Sueño con África. Una pradera. El sol, naranja. Baobabs. Nunca he visto un baobab. Nací aquí. En la jaula de los antílopes.

Mino... Alégrate de no haber nacido en la de las hienas.

Cebra... Es lo mismo.

Mino... Coño.

Cebra... Ya me contagiaste la depresión.

Mino... Y tú me has pegado tus rayas negras. ¡Salá!

Cebra... Lo siento.

Mino... Más lo siento yo.

CÁMARA NEGRA: DUCHA: CAE EL AGUA. UMA SE CORTA LAS VENAS CON UN DIAMANTE DE CINCO KILATES. EL DIAMANTE RUEDA Y SE VA POR EL TRAGANTE DE AGUA SANGUINOLENTA. GOLPES EN LA PUERTA. MINO QUIERE CAGAR, PUES ACABA DE TRAGARSE DIEZ BOLAS DE HELADO DE MENTA CHIP EN “COPPELIA”.

RAYA BLANCA XVII

Mino... ¡Uma! ¡Uma! ¡Abre la puerta! ¡Llevas como tres horas desde que llegué! ¡Tres horas ahí adentro! ¡Me estoy cagando, puta de mierda! ¡Tengo el puñetero mojón en la punta del culo! ¡Me voy a cagar en tu armario, desgraciada, encima de toda tu ropa de importación, desgraciada! ¡Abre esta puerta o le caigo a patadas y después te caigo a patadas a ti! ¿Con quién estás ahí, jinetera? ¿Con quién? (Derriba la puerta.) Uma, despierta. ¿Qué es todo esto?

Uma... Estoy muerta.

Mino... ¿Estás muerta, Uma? ¿Qué hiciste, coño, qué hiciste? ¿Qué carajos hiciste?

Uma... Estaba loca por irme.

Mino...  No te entendí, vieja. ¿Estaré quedándome sordo o no te entendí? No te ibas a ir de esa forma.

Uma... Tengo frío.

Mino... Uma, afuera cae nieve.

Uma... Afuera está nevando. ¿Sí? Eso ya lo sé. Por primera vez cae nieve, ¿verdad?

Mino...  Nieve negra.

Uma... ¡Qué bonito! Tenía que ser diferente aquí, ¿no?

Mino... Te llevo al Hospital Militar.

Uma... ¿No entiendes? Ya no tengo sangre.

Mino... La hubieras donado, por lo menos.

Uma... Tuve hepatitis C. Ya sabes que no puedo donar. Me la pegó el sueco aquél.

Mino... (La abraza, se moja.) Uma, loca, Uma, mi hermanita. ¡Coño! ¡Coño! ¡Coño! ¡COÑO! ¡Desgraciá! ¡Voy a llamar a Urgencias! ¡Una ambulancia!

Uma... Oye, tú.

Mino... ¿Qué?

Uma... Desmaya la talla. Revisa la mochila. Mi mochila. Hallarás un sobre verde. Ahí está todo. Abrí una cuenta a tu nombre. Ahí está todo. Vas al banco y lo sacas. Cámbialos con quien tú sabes. Vas a ver también otro sobre. Rojo. Ya tienes la carta de invitación. La tarjeta blanca. Visa y pasaje.

Mino... ¿Cuándo carajos hiciste todo eso, bruja?

Uma... No importa.

Mino... Coño, y yo que pensé que me tenías envidia. Y que me odiabas.

Uma... Claro que te tengo algo de envidia, genio. Pravda! Pero tanto como odiarte...

Mino... ¿Y adónde me voy?

Uma... A México. Esta semana. Forever.

RAYA NEGRA XVIII

Mamá... No tenemos gasolina. Sabes bien que no hay, no hay, no hay, no hay.

Papá... Ya sé. Ya sé. Ya sé. Ya sé.

Mamá... Y además, el carro está fallando.

Papá... Ya sé.

Mamá... Creo que es la bujía.

Papá... ¿Será?

Mamá... Tendrás que irte a pie hasta el Zoológico.

Papá... ¿Hasta allá?

Mamá... No será la primera vez.

Papá... Esperaré la guagua..

Mamá... Optimista.

Papá... Bueno..., a lo mejor pasa un conocido.

Mamá... Nadie lleva a nadie. Es ley.

Papá... ¡Carajo!

Mamá... Maldice todo lo que te dé la gana.

Papá... ¿Estás borracha? ¿Estuviste bebiendo ron?

Mamá... Una probadita, nada del otro mundo. Con huevo frito.

Papá... Ay, ¿qué nos estamos haciendo?

Mamá... Querrás decir: ¿qué nos están haciendo?

Papá... No empieces.

Mamá... Bueno.

Papá... Por tu bien. La vecina tiene los micrófonos encendidos. Por las paredes.

Mamá... ¡Oh, sí!

Papá... ¿Y Mino?

Mamá... Deja a tu hijo en paz.

Papá... Bueno. Allá tú.

Mamá... ¿Quieres que te preste sus patines, o qué?

Papá... No.

Mamá... ¿Ya te vas?

Papá... Ya me voy.

Mamá... ¿Cómo te vas a ir?

Papá...Caminando.

Mamá... Ve por la sombra.

Papá... Tampoco hay sombra.

Mamá... Anunciaron una nevada. Una hermosa nevada. La primera en años.

Papá... ¿Desde la glaciación?

Mamá... Lleva la bufanda que te regalaron los rusos.

Papá... Bueno.

Mamá... (Se la pone.) Un gentleman. Ve con cuidado. La gente anda loca.

Papá... Si me arrollan no me incineres.

Mamá... Bueno. Prometido.

(CONTINÚA-CLICK)...      (2/3)  1 - 2 - 3
subir
Cubista, Los Angeles - New York, 2004
Contacto: editor@cubistamagazine.com