Alexis Santí

En verano
Tengo una bronca sobre la existencia:
Desestima todo lo estimable,
Sólo lleva el verso a la insistencia
Por la patética vida que vivimos:

Afirmo aquí que todos nos quedamos con ganas.
Fantasmas, ni idea tenemos de satisfacción.
Nos quedamos buscando el botín de los otros,
Perdido por sencillas palabras de amor, absortos
En nuestras vidas, capaces apenas de ociar.
En verano pedimos días de viento primaveral.
En invierno pedimos un día de otoño en el lago.
No hay estación que aceptemos con asombro.
Nuestra vida en inútil neblina.
¿ Dónde queda la belleza y el que mira?
Buscamos ojiabiertos en mítico laberinto.
Nuestro amor, extinguido, pronto arde.
Pero el proceso ha de seguir en reversos
Mientras se escupen estos desordenados versos:

Todo esto lo sabemos
Lo sabemos todo bien
La verdad que para uno queda
Es verdad de todos vera.


El Apocalipsis dice que el regreso de Jehová
Ocurre pronto. ¿Pero cuán justo será
Que algunos mueran y otros no nazcan?
No parece apto, cuando se acabe el mundo,
Que se reciban herencias en el sitio más profundo.
Esto ya ha sido dicho en revisiones
E indecisiones grabadas en listas
Porque sólo tiendo a hablar sobre omisiones
Y todo lo que tengo son estas posiciones.

Todo esto lo sabemos
Lo sabemos todo bien.
¿ Subrayar lo evidente?


Así como abrazamos a los que creemos que amamos,
Esos a quienes no podemos abrazar porque
Sólo somos capaces de asir cielos
En tediosa disidencia con firmamento pidiendo
Un asunto turbulento, y expandiendo,
Para presentar, finalmente, apologías a Platón.

Sabiduría: una farsa.
Quisiera dormir hoy en un iglú de nieve,
Pero el cuerpo chilla y me manda adónde debe.

Todo esto lo sabemos,
Lo sabemos todo bien:
Mentira de uno
Pecado de todos.


Con pena ejercito mi obediencia
A la afinidad de conformidad.
¿ Todo esto por amor?
¿ Un rezo al Señor?
Pero espera-¿será esta inútil frontera?
¿ Se reduce todo a esto?
“ Es todo lo que amo y lo que temo
A ti te lo daría y a llorar empezaría
Soy apenas las palabras que quiero dar
He construido este poema verso a verso,
Ras con ras. Si te ofusco, pues: podar!”
Tal vez tus maldiciones
Rechacen estos versos. Pero observa el reverso:

Todo esto lo sabemos,
Lo sabemos todo bien:
Chapuza de uno,
Error de todos.


Ver lo visto:
Así como estos versos se hicieron existencia,
Apatía no hay en esta vida
Que equivalga a la insistencia.

Zona-tiempo del alma
Hoy al despertar mi mujer dijo, “Por fin dime,
¿ qué hora es en Hawaii?” Dije yo: “Cerca de
las 8, debe ser, por la mañana,” a diferencia
de tarde, al acercarse a la mesa
a desayunar. “Así que las 8,” fue lo que dijo,
“ Creo que esa será la zona-tiempo de mi alma
porque me gustaría que mis mañanas allá
fueran opuestas a las nuestras. “¿Optarías por ellos
en vez de nosotros? No costa este, u oeste, o siquiera
Europa del este?” “Sí,” contestó, “si pudiese, dormiría
Hasta que todo concordara con la zona-tiempo de mi alma.”
“ Tal vez hayas dado con algo,” le digo a mi mujer.
“¿ Dónde habrá nacido mi alma?” Y me imagino
que fue aquí: en esta mojada grama
de lápiz y papel.

Cuesta arriba
¿ Por qué será que un piso de la escalera nunca conocerá al otro?
Juegos de pisos: idénticos pero sin compartir
La decente compañía de gritos comunales, como
“¡ sólo mujeres y niños!”

O bien: charlar sobre esas cajas pesadas,
O sobre refrigeradores, que golpean las paredes.
O bien: desbarrar comunalmente sobre tierra
Compuesta de cuero hostigado, fatigado, limado,

En suelas italianas con marcas con sentido.
O bien: comentar el reguero de vasos de papel y
bolsas de plástico. Quejarse de los TV´s alzados
a seis pisos, porque sus cables golpean cada escalón.

Uno tras otro. Ninguna descarga que
Pudiera compartir la rivalidad honesta
La compañía de horas de igualitaria,
Sorda luz de holagén que ilumina
La racha de basura regada por extraños personajes,
Dibujos vistos desde abajo que nunca aparecen
Cara a cara. Sabiduría de elevadores: sólo
Nos hacemos populares (quita y pon) cuando

Suena una alarma de fuego. Marejada.
Y el pánico otorga paz y un atisbo de
Comunidad. En las esquinas de nuestros edificios
su mala estrella dice que nunca se conocerán.
Nunca nadie se conocerá.

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Amid Summer
I have a tirade about our existence
Disregard all that is regarded,
It only pushes the verse into insistence
For the apathetic life we lead:

I say we all remain dissatisfied.
No sense of what is satisfaction, as ghosts.
We remain searching for another’s spoils lost
Over simple words of love, engrossed
In our own lives, unable to do more than loaf.
In summer we’d prefer a breezy spring day
In the winter we’d prefer a fall day by the lake.
There is no season we accept in dismay,
Our life continues in a futile haze.
Where does beauty remain and the beholder?
We search with open eyes in this mythic maze.
Our love, extinguished eventually smolders.
But the process shall continue in reverses,
While they spit out their muddling curses:

We know this all
We know this well
What remains the truth to one
Is the truth to us all.


Revelation states Jehovah’s return
Shall occur in good time, but how is it
Fair that some will be dead while others, unborn?
When the world ends, it does not seem fit
That some get hand-me-downs beyond the crypt.
This has been told before in revisions
And indecisions that bore into lists
For all I tend to speak about are omissions
Yet all I have is these positions.

We know this all
We know this well.
Why overstate the obvious?


As we hold the ones we believe we love,
Those who we are unable to be holding
Only able to grasp the heavens above
In tedious dissent with firmament asking
For a turbulent affair, then professing
To present, an apology to Plato-
Wisdom: a farce, we favor pretending
Today I wish I slept in an igloo of snow
Instead my body cried, told me where to go:

We know this all
We know this well.
What are the lies to one are
The sins of us all.


I have regretfully exercised my
Obedience into the affinity of
Conformity. I am unsure why
I must write all of this, for love?
Is this a prayer directed to above?
Oh dear- is this the futile frontier?
Has it come to this? -he shrugs-
“ This is all that I love and all that I fear
I would give it all to you & spare no tear
All I am is these words I seek to give
I’ve been building this poem line-by-line year
By year. If I am not clear please, forgive.”
Your muddling curses may refuse
These verses but the process reverses:

We know this all.
We know this well.
What are mediocrities of one
Are the mistakes of us all.


Regard what has been regarded
As these verses pushed into existence
There is no apathy, in this life led
Tantamount to insistence.

The Time Zone of Your Soul
Today, when my wife woke up she said, “So, what
Time is it in Hawaii?” And I said: “Must
Be close to 8 or so, morning.” as opposed
To afternoon, when she made it to our table
For breakfast. “8 huh,” is what she said, “I think
Their time, is the time zone of my soul because
I would like it if my mornings were with them
Opposed to us.” “You’d choose them, over us?
Not east coast, not Western or Eastern European?”
“ Yeah” she said, “If I could, I would just sleep
Till, everything matched the time zone of my soul.”
“ Huh, well maybe you have something there,” I say
To my wife, “I wonder where my soul was born?” I
Figure it’s here: in wet grass with pen & paper.

The Long way up
Why is it that one flight will never know the other?
Sets of stairs: identical in form, yet, never sharing
The decent company of the communal
Shouts of “women and children first!”

Or, trade stories over: heavy boxes
And refrigerators thumping along,
Or kvetch communally over compounded
Dirt from scurried hurried harried leather

Soled Italian soles with their scuffed meanings.
Digressing over littered Styrofoam, or plastic
Wrapping. Lambasting the TVs hauled up six
Flights, the plug thwacking each step

One, after, the other. No outlets that
They could share an honest rivalry over
The comradeship over hours of equitable,
Dull, halogen light that burns down upon

The railings of strewn garbage left by odd character
Sketches taken from the bottom up never to look at them
Face-to-face. The wisdom over elevators only
Echoes out a popularity given then taken away when

A fire alarm is pulled. The swell of congestion
And panic gives a peace and a conjecture of
Community; along the corners of our buildings,
They are all star-crossed never to meet, they are all never to meet.


Alexis E. Santí, poeta norteamericano, residente en Washington, D.C. Actualmente cursa estudios en George Mason University.

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